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Cual es tú fetiche?…

No hay mucho que decir realmente cuando hablamos de fetiches, porque conocemos la definición detrás de esto. Pero se debe aclarar de que manera son puestos en función para nuestro propio placer, y definir básicamente como pueden afectar o no la integridad de uno mismo y de otras personas en nuestro entorno. Al tener un fetiche, ponemos en prioridad el placer que nos proporciona convirtiéndolo en una parte especial de la vida.

Solo debemos considerar con nuestros fetiches los siguientes factores: si representan un riesgo físico, emocional o social. Si se concluye que un fetiche esta en alguna de estas categorías entonces representa una amenaza en diferentes formas para la integridad humana y muy probablemente no sea algo bueno.

Sin embargo, si practicas un fetiche que te trae placer en lo personal o compartido en pareja sin afectarse de forma permanente en cualquiera de estas categorías, entonces puedes contar con la libertad para desempeñarte en tus preferencias. Sin dejar de mencionar que a pesar de que nuestros fetiches sean sanos o inofensivos, se debe tomar en cuenta que así como otras preferencias sexuales tienden a variar en la práctica, los fetiches también podrían cambiar gradualmente, exigiendo nuevos niveles de placer; Es aquí donde debemos prestar mucha atención para no salir de los límites que lo mantienen como una práctica saludable. Ya que el ser humano se puede dejar llevar muchas veces por sus placeres y no darse cuenta que se podría estar excediendo ciertos límites hasta que ya es demasiado tarde.

Esto pasa a diario en muchas prácticas placenteras que no necesariamente van ligado al sexo. Podemos tener fetiches tales como: Comprar de forma compulsiva, acumular artículos o coleccionar objetos, comida, zapatos, ropa, y por supuesto alimentar el morbo sexual con ciertas conductas, estilos e incluso otros materiales como cuero, felpa, látex, chocolate, etc. En fin tantas cosas que por el momento ni logro imaginar.

Pero si observas de cerca estos placeres, te das cuenta que al igual que con otras prácticas, si se abusa de ellos también traerán con plena seguridad muchas consecuencias.

Finalmente te recomiendo que siempre observes muy de cerca tus fetiches, y mientras todo siga divertido, placentero y saludable… Disfrútalos.

Mientras tanto yo sigo obsesionándome con los zapatos pero procurando que esa obsesión no me deje en bancarrota…

Sherissa Rodríguez
Sherissa Rodríguez
Sexóloga Clínica Certificada, Coaching and Therapy, The Institute for the Advance Study of Human Sexuality. Nacida el 2 de abril en la isla de Roatán, Islas de la Bahía, Honduras. Fascinada por la sexualidad y la anatomía humana. Decidida a ser el resultado físico de sus teorías y la proyección femenina de su imaginación.

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